
Princesa de lo alto,
Señora de las espumas del mar.
La aurora te creo con los primeros rayos de sol
y eres como boton de flor,
un hermoso recipiente de amor.
Tu ternura es casi celestial,
El brillo de tus ojos ozadamente
tiende a las estrellas desafiar.
Eres viváz como las aves,
llena de luz y alegría,
canciones para tí deseo entonar.
Te amo niña Mia y las palpitaciones de mi corazón no alcanzan para decirte lo que siento.
No pude soñarte tan preciosa,
jamás imaginé un angel tan corporal.
Que la alegría sea tu don para el mundo
y tu luz y firmeza no se apaguen jamás.
Mi hija es fuerte como los montes,
delicada y sencilla como la corriente de
los rios en su eterno cantar.
Ella es mi alabanza y mi oración,
la ofrenda que no pudiendo darla yo,
nos la ha dado el creador para glorificarle mejor.
La Virgen María cubre tus pasos y mil ángeles con sus alas batientes te hacen espacio, porque eres el faro que alumbra los senderos de los que viven en oscuridad.
Angel de mi amor, Dios te bendiga,
guarde tu inocencia y sea el motivo de tu alegría.
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