Si alguna vez te dije que te amaba, no te mentí.
Si alguna vez dije que te amaba fue porque tus ojos eran los faros bajo cuya luz deseaba encaminar mi vida, porque tu sonrisa era el combustible para moverme día con día, porque tu calor era el lugar más dulce en donde yo podía habitar en todo el universo. Si te dije que te amaba, fue porque yo te esperaba con cada atardecer, esperaba verte llegar, esperaba que fueras feliz con mi amor.
Si alguna vez dije que no te amaba, fue porque no supe pedir lo que deseaba.
Si alguna vez dije que no te amaba es porque esperaba que dejaras todo por mí. Yo desea ser tu todo y no una parte. Si alguna vez te dije que no te amaba y me alejé de tí, fue buscando en otras almas eso que por tí yo daba, lo que realmente esperaba de tí y de nadie más.
Si alguna vez dije que no te amaba es porque no comprendía porque yo tenía que reclamar un lugar y un tiempo que tu juraste que era mío, pero lo disfrutaban otros. Guardé silencio y tu dejaste que me alejara. Yo deseaba ser el centro de tu vida, cada día.
Pero hoy tus oídos se han cerrado y tu corazón se ha endurecido. Tu primera actitud hacia mi es defenderte, es atacarme. Lo comprendo y lo justifico. Ya no deseas pasar por este lugar en donde tu corazón se deleitaba con mis letras y en la distancia, juntos edificamos un amor a prueba de todo, pero no de nosotros mismo. Yo sigo aquí, aquí yo vivo.
Yo deseba ser tu super heroe favorito, tu campeón, tu as bajo la manga, tu secreto más exquisito. Yo deseaba que todas las mujeres te envidiaran, deseaba que nadie sobre esta tierra fuese más amada que tu, y no lo logré.
Hoy las palabras bonitas perdieron su valor, no soy el amor de tu vida, ya no eres el ángel con quien yo dormía, los sueños quedaron atrás y solo somos indiferencias, heridas y realidades.
Hoy, así como te dije que te amaba, así como te dije que no te amaba, hoy te digo, y que lo escriban los ángeles del cielo sobre las cumbres más altas:
¡Yo te espero!
Y se caerán las estrellas del cielo y se extinguirán las mariposas, antes que yo me rinda, antes de que yo deje de protegerte.
Más allá de lo que ven tus ojos y te digan al oído, más allá de lo que sienta tu corazón y pueda aceptar tu inteligencia, Yo estoy aquí y seguiré aquí, quieto, anónimo y en silencio, construyendo al hombre que no debió perderte y que prometió acompañarte hasta el final de sus días.
La vida es una.
Y solo las promesas hechas ante Dios tienen valor eterno. Y cuando yo dije que te amaba, sabía perfectamente que te amaría toda mi vida. Y al final de mis días, cuando la hermana muerte abra para mí el umbral de paso a la eternidad, se contarán mis pecados frente a mí y se pesará el amor que habitará en mi corazón, entonces para siempre quedará registrado que fui un hombre frágil que solo una cosa buena hizo en su vida: amarte como nadie te amará jamás.
¡Aquí estoy! Amándote como un niño o como el más estúpido de los hombres.
Así te dije que te amaba
"Por el amor a una rosa el jardinero es esclavo de miles de espinas" Poesía, historias y reflexiones de un mortal cualquiera que comparte sus alegrías, amores, tristezas e ilusiones.
domingo, junio 03, 2018
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