
Pensando en tí y admirandome de la profundidad de todo esto, me siento muy privilegiado por Dios... No solo se ha dignado en hacerme objeto de su misericordia y amor al permitirme despertar cada día para esfrozarme en ser mejor, sino que ahora me ha encontrado digno de ser responsable de una nueva y hermosa vida.
Pequeño corazón mio que te formas día a día desde la nada hacia la eternidad, Dios me de la gracia y el amor para hacerte un habitante el cielo, merecedor de la vida celestial.
Hoy no solo oro por tí, sino que oro contigo, por tu corazón, tu alma, tu amor... Deseo que seas un ser humano transparente y sencillo, humilde y feliz, capaz de conmoverse con el dolor ajeno, capaz de sanar las heridas con una sonrisa, para quién es más fácil amar que odiar, comprender que discutir.
Tu eres mi misión, pero en tu vida solo soy un compañero de viajes quien ha de darte las herramientas para que puedas conocer al verdadero Padre de todos, por tus propios ojos, desde tu peuqeña alma. Tu eres mi riqueza, mi aporte a este mundo, la huella de mis pasos, la justificación de mi existencia, el anhelo de mi alma.
Hijo mío... mi angel... que desde el vientre de tu madre se formen tus alas junto con tus tiernas manos y el sendero de tus primeros pasos sea iluminado por el amor que durante todos estos años para tí he guardado.
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