
Hola mi amor, mi bella princesa... Es una noche húmeda de Junio, ha llovido toda la tarde y ahorita tu duermes en tu cuna junto a tu Hno. Daniel que ya se está recuperando de su primer resfriadito.
Hoy tienes 4 meses y 11 días, y tus ojos expresan tal agilidad y astusia, que el resto de tu rostro cambia de una niña pequeña a una mujercita pícara y juguetona. Abuelita Isabel ha venido a visitarte esta noche, y se ha quedado junto a tí y a Daniel casi toda la noche hasta irse, ella no deja de admirarse por tus avances.
Naciste a las 5.20 de la tarde un día en que el cielo se hizo más cercano a nosotros y el sol fue opacado por la espectativa de tu nacimiento.
Tu nombre es tu consagración y tu destino, tu fuerza y protección.
Mía: Diminutivo de María (La predilecta de Dios)
Gabriel: En honor al Angel Gabriel (fuerza de Dios)
Ambos personajes de la Anunciación, el momento en que la humanidad a través de la Virgen María dijo sí por primera vez a Jesús.
Tu estás consagrada al Dios de los cielos desde antes de tu nacimiento, tienes la alegría de la Virgen al recibir tan bella noticia y la belleza de los angeles.
Hija de mi amor, Hija del Sol, es necesario que sepas que te amo con todo mi corazón y mirarte siempre sonriente, jugando, dispuesta a descubrir el mundo con tus grandes y juguetones ojos es una de mis alegrías más grandes cada día desde que tú estás.
Deseo verte crecer y llevarte de mi mano por los senderos e la vida, mirarte avanzar, enseñarte a soñar con el cielo y a conversar con nuestro Padre Dios,a encontrarlo en todas las cosas. Descubrirlo en tu interior y que puedas tener intimidad con él. Sinceramente ya deseo escuchar tu voz llenandome de preguntas a cerca del mundo y de como funcionan las cosas. Te imagino enseñandole a los demás niños todo lo que papi te enseña de la vida y lo bueno que es Jesús contigo.
Hoy quiero abrazarte a través del tiempo y guardar esto que ahora siento en mi pecho para el momento en que puedas leer estas líneas y convencerte que Mami y Papi te han amado siempre.
Nunca dejes de esperar en Dios.
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