
Si he de ver tus ojos negros,
y tu pálido semblante acariaciar mis sueños,
que te reciban cantando mis labios,
y no se te niegue el más cálido de mis abrazos.
Si al nacer, mi destino ha sido encontrarte,
hállame vestido de lino y traje,
digno de ti, orgulloso de mí.
Cuando el crepúsculo se haga eterno en mi vida
y tus pasos marquen el final de una jornada,
que no tiemble mi corazón.
Tomado de tu mano,
el umbral de la vida cruzaré,
felíz por las penas sufridas,
libre por el amor otorgado
Cariño mio,
que tus sombras sean mi luz,
tu misterio mi seguridad.
Que pueda yo decirte:
"Haz tu trabajo hermana muerte,
que yo he hecho el mío
y estoy felíz por frente a mi tenerte".
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